Fue el típico cachorro torbellino y destrozón, aprendía muy rápido las ordenes pero no sabía mantenerlas, si le ordenabas “sit” se sentaba pero al segundo ya estaba de nuevo correteando alrededor de tus piernas y agitando el rabo como un látigo. Con paciencia y siendo muy repetitivos, el pequeño huracán comenzó a sentar la cabeza y a comportarse como una ciudadana ejemplar. Al año se podría decir que era un perro educado.
Cuando cumplió dos años le buscamos un novio compatible, de carácter más tranquilo, con el que no existiera consanguineidad, de buena familia, que mejorará la línea dando más sustancia y hueso. De este cruce nacieron siete preciosos cachorros, algunos fueron adquiridos como mascotas, otros son cazadores (fuera de serie según sus propietarios) y otros como Akuma y Anzu, se han quedado en casa o cerca para continuar la línea.

Shizuka con su Camada
A Shizuka le encantan los paseos por el campo, correr en la playa detrás de las gaviotas, jugar en la piscina y en invierno acurrucarse junto a la chimenea (es muy friolera). Es una fanática de la pelota y ha practicado agility con bastante soltura, lo que cada vez le gustan menos son las exposiciones caninas así que su “trabajo” principal es espantar las urracas, robar manzanas del huerto, y servir de calientapiés en los días fríos.
Nos gustan los vizslas, porque son cariñosos, fáciles de adiestrar, obedientes, bellísimos y los perfectos compañeros de viaje, de paseo o de sofá, podemos tener visita o ir de visita con ellos, son unos perros felices y optimistas que trasmiten su alegría por la vida, y verlos correr y jugar en el campo es todo un espectáculo.